El llamado “canciller” de las FARC, Rodrigo Granda, salió este lunes de la cárcel de La Dorada, en el centro de Colombia, y fue trasladado hacia Bogotá donde quedó bajo protección de la Iglesia católica en la sede de la Conferencia Episcopal.
Granda abordó un helicóptero civil acompañado de su abogado y del alto comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, el cual aterrizó luego en la Escuela Militar de Bogotá, desde donde fue llevado en una camioneta blindada hasta la sede del episcopado.
El presidente colombiano Álvaro Uribe anunció el lunes que el denominado “canciller” de la guerrilla de las FARC fue excarcelado para ser “gestor de paz”, por petición directa del Presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien le agradeció esa decisión.
El abogado de Granda, Miguel González, visiblemente molesto, dijo a la prensa que duda que ese hecho vaya a servir para que el grupo insurgente libere a 56 rehenes en su poder, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
“Las posibilidades y las expectativas de un acuerdo humanitario (para la liberación de los rehenes) en igualdad de condiciones entre las partes capaces de realizar ese intercambio humanitario, hoy están en serias dudas y están en punto muerto”, señaló.
“El señor Granda está a la espera de redactar un documento que va a dirigir a los medios de comunicación aclarando esta situación”, añadió González quien insistió que la excarcelación fue una decisión unilateral de las autoridades.
El Gobierno había anunciado su intención de liberar a Granda, el guerrillero de las FARC de mayor rango detenido en Colombia, para que sirva como gestor de acercamientos con la principal guerrilla del país y promueva un gesto recíproco de los rebeldes respecto a los rehenes en su poder.