China prometió el lunes controlar más sus emisiones de gases que provocan el llamado efecto invernadero, al presentar un programa nacional para combatir el recalentamiento global, pero se negó a imponer topes obligatorios a la generación de esos compuestos, al considerar que la medida es injusta para países en desarrollo.
Aunque el programa ofreció pocas metas concretas en cuanto a la reducción de las emisiones de los gases que provocarían el recalentamiento global, enumeró algunos pasos que China podría dar para cumplir una meta anunciada previamente por el Gobierno, de mejorar en general la eficiencia de su consumo general de energía en 20 por ciento, para el 2010, respecto del nivel del 2005.
Esa eficiencia se mide en la cantidad de energía consumida por cada unidad del producto interno bruto.
“Debemos reconciliar la necesidad de desarrollo con la de proteger el medio ambiente”, dijo Ma Kai, ministro que encabeza la Comisión Nacional de Desarrollo y Reformas, encargada de la planificación económica.
“En su camino de modernización, China no seguirá el camino tradicional de la industrialización, que incluye alto consumo y altas emisiones. De hecho, queremos forjar una nueva vía hacia la industrialización”, agregó.
Sin embargo, Ma Kai enfatizó que una buena parte de la responsabilidad por combatir el cambio climático corresponde a los países más industrializados, que “están en posibilidades de limitar las emisiones”.
Esos países tienen también la obligación de dar ayuda financiera y técnica a las naciones en desarrollo, como China, cuya “prioridad en el momento es todavía el desarrollo económico y la erradicación de la pobreza”, agregó.
Solicitarán fondos y tecnología
El presidente chino, Hu Jintao, presentará en la cumbre del G8 (los países más ricos y Rusia) en Alemania las nuevas propuestas de Pekín para hacer frente al cambio climático, en las que China sugiere que los países en desarrollo también controlen sus emisiones de CO2, pero a cambio de ayuda económica de los países desarrollados.
“China tiene un compromiso serio para con el cambio climático y tratará el asunto con espíritu responsable hacia la vida humana”, destacó un responsable del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Cui Tiankai, quien presentó la agenda de Hu para la cumbre de Heiligendamm.
El alto cargo señaló que “las naciones en desarrollo deben proveer con fondos y tecnologías para ayudar a los países en desarrollo a combatir el cambio climático”, palabras que representan la posición que defenderá Hu en la reunión de los ocho países más industrializados (en la que China acude como gobierno invitado).
Cui también subrayó que Pekín confía que en la cumbre se trate la mejora del diálogo norte-sur, la defensa del multilateralismo en la resolución de conflictos internacionales y la creación de condiciones más favorables para los países en desarrollo.
El país asiático, en virtud del Protocolo de Kioto, no está obligado a reducir emisiones (pues está en el grupo de las naciones en desarrollo).
China superará a EE.UU. como principal emisor de CO2 del mundo antes de finales de esta década (en 2008, según la Agencia Internacional de la Energía), aunque el país asiático suele hablar de “emisiones per cápita”, y en este campo, debido a su enorme población, está muy por debajo de Occidente.