El aspirante presidencial de la alianza Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, acusó al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de entrometerse en el proceso electoral nacional al permitir la instrumentalización de los 84 mil galones de diesel a favor del Frente Sandinista.
Jarquín dijo que así como el MRS se opone a la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos nicaragüenses, también se oponen a que Venezuela intervenga en el proceso electoral nacional.
“Señor Presidente (...) queremos una Nicaragua libre de injerencia extranjera. Bastante precio hemos pagado a lo largo de nuestra historia por el derecho que Estados Unidos se ha arrogado de intervenir en nuestros asuntos internos, y esa conducta no la podemos aceptar. Y tampoco podemos tolerar que gobiernos como el de Venezuela intervengan en nuestro proceso electoral, favoreciendo con dádivas millonarias a un partido”, señala la carta que envió Jarquín a Chávez.
“Esto es parte de la corrupción. No podemos tolerar que el proceso electoral sea corrompido desde afuera. Para nosotros sencillamente no debe haber injerencia”, añade la misiva.
DE GOBIERNO A GOBIERNO
Jarquín expresó su “reconocimiento” por la intención del presidente Chávez de “contribuir a la búsqueda de soluciones para mitigar el impacto del incremento de los precios del petróleo en la economía nicaragüense”, pero que la ayuda de Chávez fue desnaturalizada por el Frente Sandinista. Asimismo expresó que la venta del combustible debió hacerse de gobierno a gobierno.
El secretario de Relaciones Internacionales del Frente Sandinista, Samuel Santos, señaló que el argumento de Jarquín es parte de la ignorancia por no vivir en Nicaragua y no darse cuenta de lo que está pasando en el país.
Además, Santos se refirió al reto que Jarquín hizo a Ortega sobre la posesión de unos terrenos en el barrio Memorial Sandino. Jarquín dijo que si Ortega estaba a favor de los pobres, que pusiera a disposición los terrenos que están a su nombre, y que él (Jarquín) de inmediato gestionaría un proyecto de viviendas.
“Son patadas de ahogado”, dijo Santos.